El Cuarzo rosado simboliza la paz.
Es la piedra del amor incondicional y de la paz infinita.
Es excelente en caso de crisis o trauma, ya que tiene efectos calmantes y tranquilizantes.
A nivel práctico, el Cuarzo rosado es perfecto para calmar a los niños turbulentos o hiperactivos.
Cada niño debería poseer esta piedra; de hecho, constato regularmente que es el cristal que más les llama la atención.
Fortalece el corazón y el sistema circulatorio.
En caso de heridas o contusiones, masajear la zona con un cuarzo rosado o, idealmente, preparar un aceite (tipo caléndula) y dejar remojar durante unos días unos Cuarzos rosados, para luego usarlo en las partes afectadas.
A nivel psíquico, se utiliza, por supuesto, en el chakra del corazón; aporta ternura, paz interior, calma, amistad y espiritualidad.
Cura las penas de amor y nos ayuda a amarnos tal como somos, nos devuelve la confianza y nos revaloriza.
También ayuda en caso de celos y de la agresividad que de ellos se deriva.
Particularidad: en caso de insomnio o sueño inquieto, coloque un Cuarzo rosado en la mesita de noche, debajo de la almohada o debajo de la cama, asociado con una Amatista (para las pesadillas) y una Hematita (para un sueño profundo), su eficacia se verá aumentada. También se recomienda contra las radiaciones de ordenadores y televisores.