A nivel físico, la Fluorita protege la dentadura (colocarla en el chakra de la garganta) y regula el sistema digestivo superior.
Elimina toxinas y es ideal para problemas musculares (colocarla en el chakra del plexo solar).
La Fluorita amarilla alivia especialmente las alergias respiratorias causadas por el polen.
La Fluorita arcoíris está recomendada para enfermedades óseas (artritis, artrosis, osteoporosis, reumatismo).
La Fluorita ayuda a la concentración y al pensamiento cartesiano. Se considera la piedra de los investigadores.
También facilita la intuición y la meditación.
Tiene una gran influencia en el sistema emocional y permite gestionar las emociones, las frustraciones y las preocupaciones infundadas.
Es beneficiosa para personas con palpitaciones.
La Fluorita es un excelente estabilizador del aura.
Sus particularidades: es especialmente adecuada para el trabajo intelectual en la oficina y en la escuela, ya que mejora la capacidad de concentración.
Purificación y recarga: purificarla con agua corriente, no usar sal y recargarla al sol o sobre un cúmulo de cuarzo.