El ágata es una piedra de anclaje y buena suerte.
Las propiedades del ágata son aportar equilibrio emocional, físico e intelectual eliminando los bloqueos energéticos dentro del cuerpo y estabilizando la energía del cuerpo físico. El ágata estabiliza el aura.
Otra propiedad es armonizar el yin y el yang. El ágata es una piedra calmante que actúa suavemente. Piedra calmante para las ansiedades inexplicables.
En el plano psicológico, el ágata, piedra natural, ayuda a la autoaceptación y la autoconfianza. Da coraje para afrontar situaciones difíciles. Es una piedra que ayuda al autoanálisis y a la percepción de situaciones ocultas. El ágata atrae la atención sobre el mal que interfiere con el bienestar.
Es la piedra natural que incita a decir la verdad y lo que uno realmente piensa. El ágata mejora la concentración y también estimula los recuerdos. El ágata favorece la contemplación tranquila y la asimilación de las experiencias de la vida. El ágata, piedra natural, favorece la clarividencia.
El ágata tiene la virtud de eliminar la ira interior. También tiene la propiedad de borrar cualquier tipo de trauma emocional. Su virtud es crear una sensación de seguridad disipando las tensiones internas.
Actúa sobre varias debilidades como los ojos, calambres, dolores de espalda, dolores de cabeza, pulmones, digestión.
Cuidado y recarga Antes de cualquier recarga, es necesario limpiar sus minerales. El ágata se limpia en agua o con luz lunar.
El ágata se recarga con la luz del sol, sobre una alfombra de cuarzo o amatista.
El Ágata se atribuye a los signos del zodiaco Géminis, Virgo, Libra, Acuario, Cáncer y Tauro.
