En el aspecto físico:
los especialistas en gemoterapia coinciden en que la piedra de lava es una piedra cálida. Tendría el poder de retener y propagar el calor de una manera suave y equilibrada a los órganos del cuerpo con los que entra en contacto. De hecho, no es raro usarla para relajar los músculos y aliviar tensiones de todo tipo, ya sean musculares o nerviosas. La piedra de lava es reconocida por sus virtudes de fortalecer los órganos y mejorar las funciones del organismo gracias a sus propiedades mineralógicas.
En el aspecto emocional:
La piedra de lava es considerada una poderosa piedra magnética. El magnetismo natural de la piedra de lava actúa positivamente y protege a la persona que la lleva, dándole fuerza y coraje para superar las dificultades cotidianas.
Piedra de reconstrucción psíquica, ayuda a sanar traumas y a canalizar emociones negativas y excesivas como la ira. También fortalece el autoconocimiento para evolucionar mejor superando los bloqueos inconscientes.
También es una piedra de enraizamiento que aporta fuerza y estabilidad tanto física como emocional.